La inteligencia artificial podría convertirse en un obstáculo adicional para los jóvenes que buscan entrar al mercado laboral. Según el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2026, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un escenario desfavorable la automatización podría desplazar a 5.6 millones de trabajadores de entre 15 y 29 años en el mundo, si desapareciera el 10% de los puestos juveniles con mayor exposición a esta tecnología.
Es importante precisar que esa cifra no equivale a 5.6 millones de despidos directos. El cálculo agrupa distintos efectos posibles: pérdida del empleo, cambio obligado de ocupación, salida del mercado laboral, reducción de vacantes disponibles y sustitución parcial o total de tareas. La propia OIT mantiene una postura cautelosa, ya que hasta ahora no se ha registrado una eliminación masiva de empleos en las estadísticas globales, aunque reconoce que ya existen indicios de menor contratación entre quienes inician su vida laboral en ocupaciones expuestas a la IA.
¿Por qué los jóvenes son más vulnerables?
Los primeros empleos de una carrera suelen concentrar tareas repetitivas o fáciles de automatizar —elaborar reportes básicos, capturar datos, clasificar documentos o responder solicitudes—, funciones que hoy pueden realizarse en parte con modelos de lenguaje. La OIT estima que el 6.1% de los empleos ocupados por jóvenes pertenece a categorías con alta exposición a la automatización.
Entre los sectores identificados como más expuestos están el apoyo administrativo, los servicios y ventas, la agricultura y pesca, la operación de maquinaria, la construcción, la manufactura y la preparación de alimentos, es decir, ocupaciones de calificación media con procesos rutinarios.
El impacto en América Latina
La distribución del posible desplazamiento sería desigual entre regiones. Asia Oriental concentraría el 26.7% de las transiciones laborales previstas, mientras que América Latina y el Caribe podría ser la segunda región más afectada, con cerca de 785 mil puestos juveniles en riesgo, equivalentes al 14% del total mundial estimado en el escenario desfavorable. El informe señala que este riesgo se suma a problemas ya existentes en la región, como la informalidad laboral y las brechas de conectividad y capacitación.
Automatización no es sinónimo de desaparición
La OIT subraya que la exposición a la IA no implica que un empleo vaya a desaparecer automáticamente: en muchos casos, la tecnología sustituye tareas específicas mientras el trabajador conserva funciones que requieren criterio, supervisión, creatividad o trato humano. Por ello, el organismo considera que además de la alfabetización digital, ganarán relevancia habilidades como la comunicación, la adaptabilidad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
El propio informe aclara que la cifra de 5.6 millones de jóvenes desplazados no es una proyección definitiva, sino que dependerá de la velocidad con que se adopte la tecnología, de la creación de nuevos empleos y de la capacidad de los sistemas educativos para preparar a las nuevas generaciones.