El legislador se aferra a su escaño y permanecerá sin grupo parlamentario en la nueva Legislatura
El senador Enrique Inzunza se ha adelantado a una decisión inminente que Morena estaba por consumar en los próximos días. El legislador por Sinaloa, señalado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico, ha anunciado este miércoles que se separa de la bancada guinda y que continuará su mandato como legislador sin grupo parlamentario. La decisión llega después de que el partido mayoritario le diera la espalda y rechazara su intención de reincorporarse a los trabajos legislativos como integrante del bloque oficialista a partir del 1 de septiembre.
La dirigencia de Morena también ha marcado distancia. Ariadna Montiel sostuvo que, antes de anunciar su separación de la bancada, Enrique Inzunza debió separarse del cargo. “Consideramos que debió pedir licencia para sujetarse a las investigaciones”, señaló la dirigente morenista. En la misma línea, la recién nombrada coordinadora de Morena en Sinaloa, Imelda Castro, consideró que el senador debió apartarse temporalmente del cargo desde que fue señalado por autoridades estadounidense: “Lo congruente es que pida licencia esté en el grupo parlamentario que esté […] El que nada debe, nada teme ¿Por qué aferrarse al fuero constitucional?“, lanzó. Las dos declaraciones dejan ver que el rechazo hacia Inzunza es generalizado. La cúpula de la agrupación guinda no ha recibido bien su decisión de aferrarse al escaño. Montiel ha dicho, además, que la Comisión de Honestidad y Justicia determinará si inicia o no un procedimiento para retirar los derechos partidistas del senador y del gobernador con licencia, Rubén Rocha.
La separación pone punto final, al menos por ahora, a la relación política que durante casi dos años llevó a Inzunza al centro del poder en el Senado. El jurista sinaloense fue uno de los hombres de mayor confianza del entonces coordinador de la bancada, Adán Augusto López, y también uno de los principales operadores del gobernador Rubén Rocha Moya, también acusado por EE UU de vínculos con una fracción del Cartel de Sinaloa. Ahora queda fuera de la estructura parlamentaria que lo mantuvo dentro del grupo de poder en la Cámara alta.
La bancada de Morena en el Senado que coordina Ignacio Mier tenía previsto votar la decisión de separarlo de la bancada en su reunión plenaria del domingo. El trámite era necesario para legitimar la resolución, refieren senadores del oficialismo.
Inzunza ha salido a dar el anuncio después de una semana en la que su retorno se convirtió en un problema. El senador había anticipado —en plena efervescencia por el regreso de Rocha a la gubernatura de Sinaloa— que acudiría a la plenaria del 30 de agosto y que retomaría presencialmente sus actividades a partir del inicio del periodo ordinario. La respuesta que encontró fue muy distinta a la que tenía prevista. La bancada lo conminó a pedir licencia para enfrentar sin fuero las investigaciones abiertas en su contra.
El vocero de Morena en la Cámara de Diputados, Arturo Ávila, calificó de “error” e “imprudencia” su regreso al Senado. El Partido Verde y el PT, los aliados del oficialismo, hicieron llamados en la misma dirección. La presidenta Claudia Sheinbaum, terminó por confirmarlo este martes. La mandataria consideró que Inzunza y el resto de los exfuncionarios y funcionarios del Gobierno de Sinaloa, señalados por EE UU, deberían pedir licencia. “Considero lo mismo en todos los diez casos que están bajo investigación de la Fiscalía. Cada quien tiene una decisión frente a la gente, frente al pueblo, cada uno tiene que tomar también sus propias decisiones”, dijo este martes.
La presión sobre Inzunza aumentó después de que Rocha fuera orillado a solicitar nuevamente licencia después de su breve regreso de 33 horas. El episodio dejó ver que el respaldo político que durante meses había acompañado a los dos sinaloenses se había evaporado.
Inzunza ha rechazado pedir licencia. En junio había dejado claro que permanecería en el Senado hasta 2030, el año en que termina el mandato para el que fue elegido. También ha defendido su desempeño legislativo y sostiene que durante el receso trabajó en la elaboración de 18 dictámenes. Pero una cosa es conservar el escaño y otra mantener el cobijo político.
En su mensaje de este martes ha sostenido que ha sido objeto de “una feroz campaña de calumnias y diatribas” y que su decisión de separarse de la bancada tiene como objetivo evitar que el partido sea cuestionado. “No daré elementos a la derecha conservadora, ni a nadie, para que se pretenda cuestionar un movimiento de transformación”, se lee en los últimos párrafos de un comunicado publicado en X.
El senador ha elegido ir en solitario: conservar el cargo, renunciar al respaldo de la bancada y afrontar desde fuera del grupo parlamentario mayoritario el resto de su mandato. “Por estricta convicción personal, he tomado la decisión de separarme del grupo parlamentario de Morena, para ejercer mi cargo de senador de manera independiente”, ha zanjado.
Hace apenas unos meses, en abril, Inzunza era mencionado entre los posibles aspirantes de Morena a la gubernatura de Sinaloa en 2027. Hoy ha quedado fuera de la bancada y con un futuro político incierto. Morena irá con Imelda Castro como su apuesta para gobernar el turbulento Estado.